viernes, 23 de enero de 2009

EL CALVO MUTANTE Y LAS GAFAS A RAYAS


Esta historia terrorífica empieza sólo puede empezar con un ¡ahhh!
A todos aquellos que os tapáis los ojos con las manos cuando en la peli va a pasar algo tremendo, y que entre los remolinos y movimientos espasmódicos dejáis un huequecillo para poder ver qué coño pasa (porque en realidad lo quieres ver y con tanta parafernalia, pues oye, la intriga y el mero cotilleo hacen mella), ¡os reconozco!...Yo también lo hago.
Entonces, para todos nosotros, recomiendo un artilugio fantástico y muy útil que me encontré el otro día en un rastrillo, unas gafas de plástico que en lugar de cristales llevan un plástico con unos huecos paralelos por los que puedes ver el mundo a rayas.
Me pareció un artículo muy pensado y meditado, que no me gusta lo que veo, pues lo veo a medias!
Estuve toda la tarde meditando en las posibles aplicaciones de este complemento moderno, práctico y original, y sin lugar a duda, después de sopesar todos los ’pros y contras’ son ideales para ver pelis de miedo.
Así que todos los que padecéis este síndrome molesto de revolveros como lagartijas en la butaca del cine ya tenéis (ya tenemos) una solución para no molestar a nuestros amables compañeros de sala.
Pero las cosas no se quedaron ahí, ¡¡fui más allá!!, como a mi en principio lo que veo, la mayoría de las veces, me gusta a medias, decidí que era una idea increíble ir por el mundo con unas gafas de plástico rosas y con visibilidad limitada.
Al principio mi vida era genial, por poner un ejemplo, tenía que ver a la Espe, pues me ponía las gafas, con este método de felicidad simulada, veía sólo su nariz aguileña, su mueca de marquesa despojada... y me partía de la risa.
Me iba de fábula hasta que un siniestro acontecimiento ensombreció todas las rayitas de luz de mis gafas fashion...
Una tarde, hacia las 18.00 h me encontré de frente con el calvo que anunciaba la lotería, en esa inmensa calvicie era imposible elegir una zona que salvaguardara mi preciada felicidad .
El terror anuló todas mis articulaciones, me quedé totalmente inmóvil, palideciendo ante ese espectro con bolas doradas y que cuando sopla le salen burbujas de jabón por la boca.
Apreté el paso, y me dije, a correr!!
Pero el calvo, que resulta que tiene ultrapoderes (lo deja claro después de 8 años de esplendor mutante) se puso a correr detrás de mi, y a soltarme moralina repugnante, diciéndome, ¡el mundo no se puede ver a rayas!, ¡ven!, ¡ven!
Claramente, con lo grande que es, y teniendo mi limitación física de 1 metro 58 cm, el calvo me pilló, me quitó las gafas, empezó a tragar champú y a lanzarme miles de burbujas de jabón, y a poner una música hortera (tipo power point sobre lo bella que es la vida) y por supuesto, me quitó las gafas,
Y yo de repente, después de ver tantos días el mundo a rayas, veo como primera imagen, a un calvo volando y soltando pedos de jabón.
En ese momento decidí volver a casa, y sobrecogida, tras tremenda experiencia, empecé a ver la vida, no sé, diferente...
Me sentí mejor que nunca, viendo la vida sin rayas y en su plenitud...y me dije..joder, el calvo tenía razón...a él si que le va bien, tiene poderes y escupe pompas de jabón. A partir de ahora lo mejor va a ser desayunar un chorrito sanex gel con burbujas extrasuaves...y VOLARRR.
JA!

1 comentario:

Rebeca Arias dijo...

Muy original Ma, divertidísimo pero con su punto justo de "moraleja" sobretodo al final, enhorabuena pitu!!!. Rbk