
El sol empieza su caída libre hacia la noche.
Madrid se queda en un claro-oscuro que enrojece el corazón helado de sus millones de habitantes.
Todos caminamos rápido
No hay huellas de arena en esta ciudad de osos y madroños.
La primavera llega cabalgando en una nube.
Los días pasan sin que casi podamos tocarlos...
El color miel del iris de tus ojos...
se
colorea
de
brillos y destellos
¡La noche se alumbra con dos haces de luz luminosos!
El viajero incansable sueña e inventa mundos mejores...
Se balancea este rey sin trono en su sillita de madera
Y convierte la cotidianidad de cada DÍA
En un extravagante encuentro de posibilidades.
Ummm.....
Yo que tengo los pies embarrados de pisar tanto suelo, me enfado cuando se alzan las suelas a escasos milímetros de lo real...
Me agarro como a un clavo ardiendo, mientras sostengo los mangos de todas mis sartenes, y entre tanta peripecia pierdo la compostura de mi vida.
Él me mira de reojo, y perdona mis desórdenes de autómata sin hilos.
Él recoge mi destrozo, y reconstruye pieza a pieza mi autoestima malherida.
Él sin varita y sin magia.
Él con su corazón sin conservas...
Y yo...yo...le miro y saco mis pies del fango y digo ¿pero cómo no voy a volar? Y saco mis alas de mentira-verdad y le doy la mano y salto, brinco, vuelo 2 cm y me siento como una cometa de colores cualquier tarde y en cualquier playa.
Para el paxarín.

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