Calladito y distante.
Tan ausente que mis ojos no vislumbrar ni ese reflejo vacío, que queda cuando se termina el último sorbito de este licor delirante.
Vagabumdo.
Pies delcalzos llenos de polvo.
Desgarrado tu alma de pájaro sin alas.
Noches diurnas de lucha constante.
Sabores de amores lejanos.
¡Ay!
Lejano es el espacio en el que mis letras se escriben sin que nadie las lea.
Te quiero a ti que callas.
Te quiero a ti que haces que me escuchas.
Te quiero a ti que desapareces.
La noche enreda este acorde destartalado de vientos y soplos.
Mi vida parada y sin parar.
El tumulto de miles de seres que se conectan se hace solitario en un día tan cualquiera como cualquier día.
Forzado querer ser sin saber estar.
Estancias prolongadas en tiempos finitos.
Y tú.
Tan esplendido.
Tan sublime.
Diagonal de amores de verano que se prolongan.
Bañadores pegados a la piel.
Salitres de soles y noches de gatas.
Te miro.
Pienso...
La línea entre tú y yo es cercana, elástica y perfecta.
miércoles, 20 de mayo de 2009
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